Y aquí solo, quizás parezca abatido, abandonado al desconsuelo… Y son mis pensamientos que me torturan, mis sentimientos que me queman, la poca cordura que me queda. Así que háblame, que son música tus palabras y milagros son tus caricias.
Partiendo de que decir es fácil, decir es gratis y decir es, potencialmente, mentir, ¿cómo podría decirte que no ha nacido momento alguno en esta era que te aparte de mi pensar? Diría quizás que si mi vida tuviera un color, sería el color con tu nombre. Que si alcanzara ese color, sería del cual pintara mi sonrisa, mi estar, mi soñar y mi divagar. Pues si lo importante nunca ha sido el cuánto, ¡en tu caso hay tanto!