Pon el corazón donde pueda verlo, porque hoy es con quien quiero hablar. Sus palabras serán hoy las que me adulen o me castiguen, o me complazcan o me rechacen. Que diga no a las costumbres y a los miedos, porque el amor los desconoce; y que se purgue de impurezas de dejadez. Sólo espero un torrente, un impulso, una reacción y un latido. Y uno tras otro. Porque sí que late. Porque sé que puede. Hoy descanso sobre tu recuerdo como ayer lo hice sobre tu compañía. Pero sigue siendo tu aroma el que me arranca de lo mundano. Hoy ya no siento distancia, ni perdición; no siento que te vas. Sólo siento que te vayas, que lo hagas tantas veces. Que siempre voy contigo, y cuando no estás, no estoy ni yo mismo. Que tiemblan los labios, porque recuerdan a los tuyos, porque el aire al tacto los quema, porque sólo beben de tu roce. (Cómo añoro besarte. Desde que no te beso sólo quiero besarte, o quiero que me beses) Sólo espero un torrente, un impulso, una reacción y un beso. Y uno tras otro. Porque ...